ojos

domingo, 13 de noviembre de 2011

LUNA VIAJERA

“Allí la descubro: amanecida, bella, sugerente; altiva y espléndida en su redondez, se marcha misteriosa tras la arboleda que circunda las vías del ferrocarril, mientras vuela displicente sobre la marquesina decimonónica de la estación de Atocha.”

Adriana no puede evitar la emoción, que le brota en los ojos cuando recuerda aquella locura de adolescente. Diecisiete años y un tocadiscos eran toda su fortuna; Bob Dylan y los Beatles, una ilusión por descubrir. Pero le descubrió a él, diecisiete años y  dos bautizos más, detrás de las cortinillas de un vagón de tercera.

Eugenio había vivido lo suficiente como para darse cuenta de que ella sería la gran pasión de su vida. Licenciado en subir y bajar maletas, no dudó lo más mínimo cuando las exigencias de la honestidad y los mandamientos de la sociedad le obligaron a tomar el camino equivocado.

“El transcurrir de los años no me impide reconocerla desde la inolvidable primera vez. Voluptuosa y furtiva, su brillo crepuscular acariciaba nuestros cuerpos y jugaba al escondite tras la ventanilla importuna de aquel vagón de tercera…”

No tiembles, aún es temprano… y ella va a guardar nuestro secreto durante toda la vida.

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