ojos


domingo, 5 de febrero de 2012

HE ANDADO MUCHOS CAMINOS

No puede faltar Don Antonio en esta sección de mi blog. Machado nos cuenta sus caminos. Hagamos el nuestro.


He andado muchos caminos
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

Y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

Y no conocen la prisa
ni aún en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos,
descansan bajo la tierra.


http://www.youtube.com/watch?v=0EpneXthra4    CANTA JOAN MANUEL SERRAT


viernes, 3 de febrero de 2012

¡EMOCIONADA CON MIS PREMIOS!


Mi hermano Román  ha tenido el maravilloso gesto  de conceder a este blog los premios más ilusionantes que haya recibido desde que me dedico a pasear por estos mundillos literarios. A su vez, mi amiga Margari también se ha acordado de mí, otorgándome una cita entrañable y emocionante.          ¡GRACIAS Y BESAZOS A LOS DOS!     

Como el premio de Margari implica contestar a unas preguntas, aquí están mis respuestas:

1. Elige un momento de tu vida muy importante.
He tenido momentos tan importantes a lo largo de mi vida que yo lo resumo en uno solo: el día en que nací porque ahí comenzó la fabulosa aventura en la que me hallo embarcada, rodeada de mi gente y felicísima de caminar por ella.

2. ¿Qué lugar del mundo te gustaría visitar y no conoces?
Tantos y tantos y tantos...

3. Haz un menú con tu comida favorita, 1º plato, 2º y postre.
 1) Lentejas estofadas, ligeritas de grasa y con alguna verdura.
 2) Rape a la plancha, con alguna salsita ligera, también, para acompañar.
 3) ¡Ayyyyyyyyy... mi debilidad... los dulces! Por ejemplo, ayer comí una leche frita exquisita, con un saborcito a anís y canela... ¡hummmmm! Y me paro aquí por no resultar pesada... pero añadiría unos cuantos más, sobre todo de chocolateeeee.
4) El menú no estaría completo sin un cafelito cortado, oloroso y afrutado. 

4. Si al trabajo se refiere, ¿cuál sería tu trabajo perfecto o profesión sin pensar en salarios? Actriz de teatro. Sin duda. Soy malísima y nunca hubiera podido subirme a un escenario en plan serio, pero lo tengo claro, actriz de teatro.

5. ¿Recuerdas cuándo y por qué te reíste la última vez? 
Casi todos los días me río por algo o con alguien... así que es fácil, esta mañana mismo viendo a mi gato, Kafeto, tumbado boca arriba encima de mi cama y bostezando a mandíbula batiente, jajajajá.





Y ahora dejo mis premios a los siguientes blogs:

http://mislecturasymascositas.blogspot.com/ Blog espectacular y bloguera ¡Margari! cercana y entrañable.

http://lasombradelashoras.blogspot.com/ ¡¡Mi hermano, el mejor escritor del mundo y el bloguero más simpático!!

http://poesiayvivencias.blogspot.com/ Pedro, vive y expresa la auténtica poesía, sincera y directa al corazón y los sentimientos.

http://premioorola.blogspot.com/ Siempre agradeceré a Orola la oportunidad que me dio en mostrar mis "Vivencias" a través de las suyas.

http://s-a-d-e-villamaria-cordoba.blogspot.com/ Nuevos amigos blogueros incorporados desde Córdoba (Argentina) con un contenido poético que rebosa sensibilidad.

QUIERO HACER UNA MENCIÓN ESPECIAL A DOS BLOGS, el de Mayte Esteban, http://elespejodelaentrada.blogspot.com/ en el que me encuentro muy a gusto y http://cuentatelavida.blogspot.com/ porque me agradan sus recomendaciones de lectura.

Disculpad si me he equivocado en el mecanismo de distribuir los premios, pero es la primera vez que lo hago y no tengo muy claro el procedimiento a seguir en estos casos.     ¡¡UN GRAN BESO PARA TODOS!!

SABAÑONES


Día helador en la ciudad. La aventura del trabajador se pone en marcha a las siete en punto de la mañana. Algunos, menos privilegiados, llevan ya tres horas canturreando bajo pesados sacos repletos de alimentos o empujando metálicas carretillas, esas que aún no se han enterado de que la era de la tecnología ya transcurre entre nosotros desde años atrás. Los niños van al colegio. Los papás, a la compra, en busca de un salario o a la cola del paro.

En una céntrica plaza, por donde habitualmente pasean sus  cámaras fotográficas o de vídeo los turistas y los visitantes anónimos, yace sentada en la acera y retorcida sobre sí misma la mendiga que debiera despertar las conciencias. Pero hace demasiado frío como para reparar en tan insignificante personaje. Un pequeño bulto arrebujado en la esquina de la monumental acera podría resultar parte del mobiliario urbano, un bolardo separado del resto, una papelera desprendida de la farola por culpa del viento, una bolsa con hojas secas que los jardineros municipales han abandonado mientras se calientan las manos y el estómago con un vaso de café calentito…

El día a día en una metrópolis como la que me ha tocado nacer y vivir está repleto de contrastes, de historias con sonrisas o con llantos, de vivencias escritas a golpes de sobresaltos a cuyos protagonistas les gustaría tachar del cuaderno de la vida con una humilde goma de borrar, como las que guardábamos en el viejo plumier de nuestra primera infancia.

Kafeto me pregunta si a los mendigos les salen sabañones. Yo me quedo perpleja porque él nunca ha pasado frío y no ha experimentado la irritante y molesta picazón que esas diminutas y rubicundas protuberancias proporcionan a quien las sufre en sus orejas, manos o pies. Kafeto insiste. Yo me quedo muda. Reflexiono. Y, al cabo de un rato, cuando voy a darle una respuesta que creo convincente, me doy cuenta de que Kafeto no está. Me asomo a la ventana y lo veo, calle arriba, con un termo de café calentito camino de la parada del autobús…

VERSOS AL ROJO VIVO


“AHORA QUE TENGO VEINTE AÑOS, AHORA QUE AÚN TENGO FUERZA, QUE NO TENGO EL ALMA MUERTA Y ME SIENTO HERVIR LA SANGRE...” Juan Manuel Serrat


Raquel me habla a veces
desde sus veinte años.
Desde sus veinte años
me cuenta sus razones,
que sólo el mar escucha,
según ella me dice;
que sólo el mar entiende,
según me explica ella.

Raquel escribe versos
de veinticuatro horas.
Versos al rojo vivo
que no atienden razones
si no brotan del mar.

Quiere alcanzar la luna de día,
coger con sus manos
las nieves del invierno
y volverlas vida en el presente.

Y me habla Raquel desde la lluvia.
Y me habla Raquel desde la ternura.
Y me habla Raquel  desde su niñez.

Desde sus veinte años
me cuenta sus razones,
que yo también escucho
junto al rumor del mar.

VERANO DE 2004

miércoles, 1 de febrero de 2012

CUÉNTAME UN CUENTO...


...Érase que se era una Luna, pizpireta y altanera, que aun habiéndose criado a la sombra de arrumacos, mimos y zalamerías (o quizás por ello) conservaba en su interior, y los mostraba de vez en cuando,  los rasgos más genuinos de sus orígenes felinos: inteligencia, perspicacia,  independencia, ternura, testarudez y... ¡¡mala leche!!

Luna era capaz de hablarte con la mirada, con las orejillas, con el rabito... con los bufidos... con los mordiscos... con los gruñidos... con los zarpazos a destiempo... aunque  todas sus demostraciones denotaban un infinito cariño; un desbordante deseo de comunicación con el género humano; un inenarrable e infinito afán de demostrar a todo aquel que le prestara un mínimo de atención lo que ella podía entregar a cambio de muy poco, de casi nada, de lo más nimio e insignificante que existía en el modesto hogar donde habitaba... ¡¡un buen filete de solomillo!!

La tenacidad de Luna ante un  plato de comida era casi inaudita: brincaba y rebrincaba alrededor de la mesa; abría puertas y ventanas sólo con sentir el oloroso tufillo de su guiso preferido; se constituía en recordcat de los 10 metros lisos; ahuyentaba a puñetazos a su hermana Mora para que no se interfiriera en su camino hacia el oloroso, sabroso y exquisito objetivo carnívoro...

Sin embargo, amaneció un mal día en que Luna hizo caso omiso de los, hasta entonces, irresistibles aromas culinarios. Acurrucada en su sillón preferido, se mantenía quieta, inmóvil, con la mirada triste y perdida en el infinito... Una radio hablaba al otro lado del salón. Una voz humana (al menos eso le pareció a ella) bramaba en un idioma incomprensible e inexplicable horrorosos mensajes con negras amenazas sobre guerras, sobre armas, sobre ambiciones petroleras. Un Animal Racional del Norte, le echaba en cara no sabía qué a un Dictador del Sur...

Y Luna pensó que tal vez no merecía la pena llevarse mal con sus compañeras de vida por un simple y vulgar, aunque deliciosamente apetitoso, filete de solomillo; que tal vez no merecía la pena morder, gruñir y arañar (como creyó entender que el salvapatrias extranjero del Norte  pretendía hacer con el dictador todopatria del Sur) por un superficial e insensible bocado de comida que, a fin y al cabo, no se le había negado nunca...

Y a partir de entonces, Luna fue feliz. Y a partir de entonces, Luna disfrutó de la vida plácidamente, junto a Rabi, junto a Mora, junto a Concha, junto a Raquel... y cerca de todos aquellos humanos que le ofrecieron su cariño desinteresadamente.      - JUNIO 2004 -


P.D. Este cuento va dedicado a Marta, una pequeña seguidora de este blog, que sueña con ser una gran escritora. Su mamá es Margari y sé que está orgullosísima de ella.

lunes, 30 de enero de 2012

PODEROSO CABALLERO...





Qué mejor que retroceder al Siglo de Oro español para recordar una Joya de la Literatura satírica. Francisco de Quevedo fue su autor y pareciera que acaba de pulirse.





Madre, yo al oro me humillo, 

Él es mi amante y mi amado, 
Pues de puro enamorado 
Anda continuo amarillo. 
Que pues doblón o sencillo 
Hace todo cuanto quiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero. 

Nace en las Indias honrado, 
Donde el mundo le acompaña; 
Viene a morir en España, 
Y es en Génova enterrado. 
Y pues quien le trae al lado 
Es hermoso, aunque sea fiero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero. 

Son sus padres principales, 
Y es de nobles descendiente, 
Porque en las venas de Oriente 
Todas las sangres son Reales. 
Y pues es quien hace iguales 
Al rico y al pordiosero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero. 

¿A quién no le maravilla 
Ver en su gloria, sin tasa, 
Que es lo más ruin de su casa 
Doña Blanca de Castilla? 
Mas pues que su fuerza humilla 
Al cobarde y al guerrero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero. 

Es tanta su majestad, 
Aunque son sus duelos hartos, 
Que aun con estar hecho cuartos 
No pierde su calidad. 
Pero pues da autoridad 
Al gañán y al jornalero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero. 

Más valen en cualquier tierra 
(Mirad si es harto sagaz) 
Sus escudos en la paz 
Que rodelas en la guerra. 
Pues al natural destierra 
Y hace propio al forastero, 
Poderoso caballero 
Es don Dinero. 


AL PIE DE LAS ESTRELLAS

Tú y yo jugaremos un día a inventar estrellas
porque tu tiempo late arrogante y sin dueño,
caprichoso, vivaz,
dulcemente arrullado por gestos inocentes.
Y otro día
mi imaginación se quedará pequeña
cuando me interrogues sobre el color del mar,
cuando me preguntes sobre el origen de los planetas.
Tú y yo buscaremos un día las más blancas sonrisas
sin pedirle a la mar una sola razón,
sin exigirle al mundo lo que no pueda darnos
porque el mundo no es gris, ni violeta, ni travieso, ni triste.
Y otro día
trataré de mostrarte que no hay sabios ni ignorantes
cuando me interrogues sobre el color del alma,
cuando me preguntes sobre el origen de los mundos.
Cuando tú yo juguemos a inventar estrellas
recuérdame que entonces,
solo en ese momento,
te revele otra historia como aquella,
como esta,
de un día 11 de junio
en que he visto brotar una margarita sobre el asfalto.
               
         ESTOS VERSOS SE ESCRIBIERON UN DÍA 11 DE JUNIO DE 1984

domingo, 29 de enero de 2012

TRES PUÑALES

Una pequeña joya para minorías. Su autor: Rafael de León. Su cantaor: Miguel Poveda. 


He comprao tres puñales
       para que me des la muerte...

El primero, indiferencia,
    sonrisa que va y que viene
       y que se adentra en la carne
como una rosa de nieve.

                                   El segundo, de traición;
                                         mi espalda ya lo presiente,
                                   dejando sin primaveras
                                       un árbol de venas verdes.

                                Y el último, acero frío,
                               por si valentía tienes
                                    y me dejas, cara a cara
                                        amor de cuerpo presente.

                                       He comprao tres puñales
                                             para que me des la muerte...

sábado, 28 de enero de 2012

EL NIÑO YUNTERO




Miguel Hernández creó esta JOYA. Víctor Jara la interpretó. Los dos murieron luchando y cantando por la libertad. Por desgracia, en pleno siglo XXI, siguen existiendo "niños yunteros".







Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.


viernes, 27 de enero de 2012

VIVIR

Olían sus manos a estiércol fecundado. El aire fue borrando sus huellas, los días descuidaron su nombre... y el ahora dejó de existir. VIVIR. Dejarse intensamente la piel sobre el instante. Llamarse en tiempo presente y volver a VIVIR. Ese era su único fracaso. Salir a la calle vestido de niebla y volcar en el vino las noches desnudas de besos y cuerpos danzando entre las almohadas. Las ramas del olivo arañaron su sombra y los pasos del viento se perdieron bajo las alas centelleantes de una estrella fugaz. VIVIR. Envolver los cristales con terciopelo. Buscar en los rincones la paz y el desaliento guardarlo en el desván. VIVIR. VIVIR. VIVIR. Sobre los híbridos parajes, sobre los densos espacios cerrados al sol, sobre... VIVIR. Ese fue su único fracaso. Una vez quiso ser de madera para hacerse amigo del fuego. Solo los ojos de un chopo le vieron llorar. VIVIR. Llorar. De sus manos se escapan ardientes los años sin dueño. Pasea el silencio su capa de espuma y envuelve las nubes y las bocas y las sombras. La lluvia se columpia inmortal, rotunda, perdurable, en los jirones escarchados de la incertidumbre. VIVIR. Esa es su única esperanza.

Este poema en prosa está publicado en la Antología del Club Internacional de Escritores del año 1981.