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domingo, 19 de mayo de 2013

VEINTICUATRO HORAS DE LA VIDA DE UNA MUJER - S. Zweig

¿Quién no se ha dejado arrastrar por una pasión, al menos una vez en su vida? ¿Quién no se ha planteado, al menos durante un minuto, quebrantar sus leyes de la honestidad? Digo las suyas, las nuestras, las propias. ¿Quién no ha sucumbido, aunque solo haya sido fugazmente, ante la irresistible tentación de una atracción irreconocible y desconocida? La solución a estas interrogantes, la he encontrado en una pequeña joya de la literatura universal: "Veinticuatro horas de la vida de una mujer", del escritor vienés Stefan Zweig, (1881-1942). 

"Una señora inglesa, con hijos mayores, se ve irresistiblemente atraída por la desesperación de un joven jugador de ruleta." "Este es el argumento de una obra que contiene una sorprendente descripción de la metamorfosis de dos manos que se agitan sobre el tapete verde de una mesa de juego."

He de reconocer que me ha costado trabajo adentrarme en el submundo, en los recovecos expresivos, argumentales y sicológicos,  de los personajes de Zweig. Pero, una vez instalada en ellos, he disfrutado con la búsqueda, las curiosidades y el descubrimiento de los hondos sentimientos, guiados por la elocuente expresión, el frenesí y la vehemencia de unas manos desconocidas, que llevan a la protagonista a vivir una aventura tan insensata como apasionante. 

Narración corta, apenas 120 páginas, para conmocionarse, para dejarse envolver hasta límites insospechados, por el misterio de unos "locos e inconfesables" deseos de una distinguida dama de la burguesía inglesa en los albores del siglo XX. Transgredir las normas de una sociedad anclada en el puritanismo y las buenas costumbres no era una tarea nada fácil; asistir a la descripción de una aventura de tal calibre, me ha resultado realmente satisfactorio. 


P.D. Gracias a mi amiga Silvia... bueno, también a La Vieja Encina, por haberme dado la oportunidad de saborear el arte de un escritor al que hasta ahora me había resistido.