ojos

viernes, 8 de abril de 2016

Parlamentarios

Y mientras parlamentan leyes vanas,
ellos y ellas,
ellas y ellos,

el refugiado bebe el agua de los charcos,
tirita con el agua de los charcos,
amamanta con el agua de los charcos.
Asilo denegado.
Y mientras deliberan en sus tronos,
bocas y labios,
labios y bocas,
el hipotecado busca un grifo en la cocina,
conduce un coche sin volante,
guarda las sobras del supermercado.
Trabajo denegado.
Y mientras se disfrazan de patriotas,
claveles y dalias,
dalias y claveles,
la mujer pierde un camino que no es suyo,
se esconde en el desván de las ausencias,
muere a menudo de forma intermitente.
Vida denegada.
Bécquer no iba tan descaminado.

CMP