Os dejo hoy una pequeña joya, en volumen que no en calidad. Se trata de un poema escrito por alguien a quien todos conocemos; alguien a quien su sencillez no le impide ser grande como persona; alguien a quien su sensibilidad le permite entregarnos estos versos, así, sin hacer ruido. Vieja Encina, dígale de mi parte a Silvia que no deje pasar mucho tiempo sin volvernos a regalar otra preciosidad como la que ahora disfrutamos.
Sopeso y vuelvo a sopesar
día tras día
recuerdo a recuerdo
cada momento
cada instante
cada sentimiento
la suma de todo
incluso la resta
ofrece el mismo resultado
tal vez
en una ecuación
