ojos

jueves, 2 de abril de 2015

LA ZUBIA, SOBRESALTADA

Tal y como estaba previsto, el pasado 25 de marzo mis "Sobresaltos" lasturianos visitaron el municipio granadino de La Zubia, al pie de Sierra Nevada. Hacía tiempo que mi gran amiga, La Vieja Encina, me había propuesto una jornada poética en su ilustre Biblioteca Municipal Miguel Hernández y qué mejor ocasión para aceptar su llamada que la de dar a conocer mi último poemario. 
Y los versos se pasearon complacidos y complacientes por el salón de actos, entre emociones y gestos de cariño. Berta, la bibliotecaria, lo había preparado todo con esmero y delicadeza para que nos sintiéramos como en casa. 
El acto dio comienzo con unas emotivas y sencillas palabras de La Vieja Encina:
"Quiero presentaros a mi amiga, Koncha Morales... que se siente muy orgullosa de ser vallekana... que no le gusta que le llaman poetisa... que Antonio Machado y Miguel Hernández le susurraban secretos al oído, mientras comía pan con chocolate sentada en la cocina de su abuela Jacinta..."
Luego, siguió la lectura de varios de los poemas que componen el libro, algunos de los cuales fueron recitados por Antonio Carrascosa, amigo, poeta y colaborador en la organización del evento.
También participaron como lectores Ana, Celia y Miguel, componentes del Club de Lectura de la biblioteca. Mi agradecimiento especial para Ana porque tuvo el gran detalle de traducir y recitar en inglés una de mis poesías.


La mayor parte de los poemas fueron acompañados a la guitarra por David Morales Cantarero, compositor de algunas de las melodías que se entrelazaron con las emociones de "Sobresaltos".
Mención especial a mi amiga zubiense Maruja Negro. Muy a su pesar, no pudo acompañarnos en directo pero sí estuvo presente en la lectura de una poesía que, con todo cariño, me dedicó. La señora Vieja Encina la leyó en su nombre y a mí me llegaron muy hondo esos versos, escritos desde el corazón.
Ah, un pequeño detalle que no quiero pasar por alto: Silvia, otra de las componentes del Club de Lectura, había prometido su asistencia. Quizá fue la lluvia; tal vez, el frío... vaya usted a saber. El caso es que si no llega a ser por la señora Vieja Encina, que tomó su lugar, aún estamos aguardándola. ¡Misterios de la vida bohemia!  

2 comentarios:

trimbolera dijo...

Hermosa y rica reunión. Enhorabuena Koncha. Besicos.

Margari dijo...

Silvia siempre dando la nota... Menos mal que siempre está ahí la señora Vieja Encina!!! Tuvo que estar genial!
Besotes!!!