ojos

sábado, 10 de diciembre de 2011

DICIEMBRE

Diciembre me cae simpático. No puedo evitarlo. Hace cinco décadas y nueve años que diciembre es mi mes favorito. De pequeña me embargaba la magia de las navidades; luego, cuando descubrí en qué consistía el truco,  llegué a la conclusión de que sería bueno mantener en mi calendario unas fechas en las que las emociones se descontrolan a ritmo de zambomba y almirez. Lo llaman tradición. No voy a cuestionar ahora (este no es el momento) la veracidad de una historia que cuentan ocurrió hace alrededor de dos mil años, pero a pesar de mi incredulidad, diciembre me cae simpático. Mantengo mi propia tradición y en ella caben, sobre todo, las personas de mi entorno que componen el cóctel perfecto y armónico para seguir afirmando con vitalidad y asombro mal disimulado que diciembre es mi mes preferido... ¡Huyyy...! Casi se me olvida comentar que yo nací un 15 de diciembre.

2 comentarios:

ROMÁN dijo...

Simpático es, pero muy frío y muy follonero... Esa historia de la que hablas ya podía haberse desarrollado en verano. Seguro que Kafeto está de acuerdo conmigo.

KONCHA MORALES dijo...

Voy a preguntárselo.