ojos

sábado, 28 de enero de 2012

EL NIÑO YUNTERO




Miguel Hernández creó esta JOYA. Víctor Jara la interpretó. Los dos murieron luchando y cantando por la libertad. Por desgracia, en pleno siglo XXI, siguen existiendo "niños yunteros".







Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.


2 comentarios:

Margari dijo...

Uno de nuestros poetas más comprometidos. Y que pena que, aunque pasen los años, no avancemos. Los problemas siguen siendo los mismos. Hay niños que aún trabajan, que aún participan en las guerras...¿Son niños? O son ya hombres encerrados en cuerpos de niños? Porque su infancia es arrebatada por haber nacido en el sitio inadecuado. Que sólo por nacer donde hemos nacido nos tenemos que llamar dichosos...
Besotes!!!

ROMÁN dijo...

Como dice Margari, tenemos que estar muy contentos de haber nacido donde hemos nacido.
Otro beso triste, hermana.