ojos

jueves, 5 de enero de 2012

ERA UNA NIÑA QUE SOÑABA...

De pequeña, creía en los Reyes Magos con ferviente y amorosa esperanza. Mis peticiones a los todopoderosos monarcas se iban haciendo realidad cada 6 de enero. Claro es que, como mi familia pertenecía  a la denominada clase media baja, si en mis cartas yo solicitaba una determinada muñeca con renombre mundial (allá en los 60 ya empezaban a surgir las famosas Barbies), a los pies de mi cama siempre se  desperezaba junto a mí una preciosa colección de divertidos recortables que me proporcionaban horas y horas de entretenimiento y disfrute, montando y desmontando sobre los hombros  de aquellas muñequitas de papel (decorosamente dibujadas con camiseta y braguitas  de lo más decentes) una gran variedad de vestiditos  apropiados para cada época del año. Hubo un año en que se me ocurrió pedir un coche de pedales pero, claro está, los reyes no estaban para esos lujos y, en su lugar, apareció en el salón de mi casa un modesto, aunque noble, caballo de cartón, anclado sobre una tabla con cuatro ruedas... 


Por aquel entonces, éramos felices con el juguete más humilde; disfrutábamos de los juegos con imaginación y solidaridad: carreras de chapas sobre las frías baldosas de cemento, partidas de tabas alrededor de la mesa camilla (los juegos reunidos llegaron más tarde), un escondite inglés improvisado en el patio interior de nuestra casa. España vivía en color sepia, pero nosotros transformábamos esa monocromía en paisajes multicolores de la única forma que sabíamos: soñando con los ojos abiertos.

Por muy difícil que parezca,  yo sigo creyendo en los Reyes Magos. Aunque sea republicana, aunque vea realidades (cercanas y lejanas) en donde los pequeños y menos pequeños ni siquiera encontrarán en el salón de su casa el día 6 un modesto caballo de cartón, sencillamente, porque no tienen salón, porque no tienen casa... Pero, yo estoy segura de que muchas de estas gentes dejadas a un lado por la diosa fortuna, también    han hecho su petición de recompensa por haber sido buenas durante los últimos doce meses. Y España ya no vive en color sepia. ¿Se habrán percatado de ello sus majestades? Voy a decirle a Kafeto que les escriba un e-mail.




7 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

En nuestra carta a los Reyes Magos no olvidemos de dar las gracias por lo que ya tenemos...Es fundamental.En nuestra infancia había menos que elegir y, también,escasas posibilidades de ser correspondidos pero...teniamos imaginación y jugabamos en pandilla con otros muchos que estaban en nuestra situación.Ahora el mensaje más visto en Navidad es: "No contiene pilas."
En cualquier caso con el carbón que tienen que traer para los políticos no se si tendrán suficiente sitio para traer nada más.
Un abrazo.

Margari dijo...

Con lo que me gustaban a mí de chiquitina los recortables... ¡Qué de recuerdos me has traído! Y qué difícil es encontrar un recortable hoy día. Y cuando lo encuentras a precio de lujo...
La verdad es que nos deberíamos de preocupar más por enseñar a nuestros hijos a jugar que por llenar nuestras casas de juguetes. Pero la campaña es tan bestial que es difícil resistirse.
Y estoy con Pedro. Nunca debemos olvidar dar las gracias por lo que ya tenemos. Que a veces como las tenemos, ni las apreciamos... Y sólo pensamos en lo que nos falta.
Besotes!!!

KONCHA MORALES dijo...

Es que una cosa es disfrutar con los regalos (sean del tipo que sean)que hagamos, o que nos hagan, y otra muy distinta dejarnos invadir por el consumismo salvaje al que hemos llegado en la actualidad. Yo siempre procuro mirar atrás (en sentido positivo) y eso me ayuda a darme cuenta de que, mayoritariamente, las nuevas generaciones han ido perdiendo por el camino mucho de los valores que hacen grande al ser humano. Me refiero a generosidad, empatía, imaginación, sencillez, pelín de humildad.. etc. Me agrada que compartamos estas ideas. Un abrazo.

ROMÁN dijo...

Tengo una memoria muy mala, pero ¿no era yo el que ganaba siempre a las chapas, hermana? Je, je. Que es broma. El tanque, siempre me acordaré del tanque que me trajeron un año. ¡Qué ilusión me hizo! Y era un tanque de plástico de lo más básico. Del año de los Geyper. Con su ruleta y todo. Cómo nos lo pasábamos en el pasillo de casa haciendo carreteras con los cartones de la lotería para hacernos la vuelta ciclista a España o el Tour de Francia. En fin, que disfrutábamos mucho de casi nada. Eran otros tiempos, sí.
¡Bszos!

KONCHA MORALES dijo...

Malísima tu memoria. A las chapas ganaba Pérez Francés, unas veces; Julio Jiménez, otras; Anquetil, Pulidor... Y el tanque me suena que era de color verde, jajaja... mira, a lo mejor la crisis sirve para que vuelvan a aparecer juguetes de "fabricación casera" y las nintendos, las playstations y demás maquinitas invasoras se quedan un poquito relegadas. Besitos.

mientrasleo dijo...

Y que ahora hagan los recortables sin pestañas, magnéticos nada menos. Lo que se pierden los niños.

Gracias por la ventanita abierta a tu infancia que ha sido la de muchos.

Seguiré asomándome a ella con tu permiso.
Un saludo y feliz año

KONCHA MORALES dijo...

Gracias Mientrasleo, encantada de tenerte en mi blog. Feliz año para ti también. Ojalá sigas por aquí mucho tiempo.