ojos

martes, 17 de abril de 2012

EL DERBI


Para los buenos aficionados al balompié, Kafeto lo es por derecho propio, el domingo pasado se celebraba uno de los denominados “derbis del año” entre dos equipos de la misma ciudad. El evento deportivo tuvo lugar ya desgastada la tarde. Habitualmente, nuestro hincha suele salir de casa media hora antes del partido porque su domicilio se halla cerca del estadio y en el camino a recorrer no tarda más allá de quince minutos. En prevención ante posibles demoras, debido a la masiva presencia de aficionados en este tipo de acontecimientos, el forofo Kafeto se pertrechó de bufanda, guantes y gorro con los colores de su equipo (la noche iba a resultar gélida) y emprendió el camino hacia el recinto con más ilusión que ganas. Era una de esas tardes en las que no hay buen presentimiento en el ambiente deportivo. El rival, un equipo de los denominados “de campanillas”,  siempre había conseguido magníficos resultados en su visita al barrio. Sin embargo, no imaginaba el hincha con la sorpresa desagradable que se iba a encontrar en su camino hacia el evento deportivo. Nada más doblar la última esquina, cuando allá a lo lejos ya se divisa un hervidero de gente multicolor dirigiéndose al campo de fútbol, sonó el móvil. La Avenida Principal está cortada por un cordón policial, será mejor que des la vuelta y entres por la parte de arriba… Efectivamente. Kafeto, muy a su pesar, comprobó que un desmedido dispositivo policial tenía rodeado todo el estadio. Para acceder a su localidad, hubo de rodear la manzana, lo que le supuso añadir a su caminata unos cientos de metros más. Cercado por los antidisturbios a caballo, a pie, motorizados y hasta en bicicleta, nuestro gato penetró en la angosta callejuela que conducía al estadio con el corazón sobrecogido por la exagerada presencia de hombres tapados de negro hasta las cejas. A medida que avanzada, el número de efectivos policiales aumentaba hasta extremos insospechados. Brunos y tenebrosos cascos les cubrían el rostro mientras con sus manos sujetaban esas temibles escopetas que disparan pelotas de goma. El miedo y la indignación se fueron adueñando del estado de ánimo de Kafeto. En los veinte y pico de años que llevaba de abonado nunca le había sucedido nada igual. Bufó y rebufó, tragándose hasta hacerse daño en la garganta, las peores imprecaciones que se le venían a la cabeza. ¿Se trata de protegernos a nosotros, espectadores habituales, ciudadanos corrientes y molientes, o a los violentos y descerebrados ultras que se juntan para mal en este tipo de encuentros? Por fin, al cabo de unos minutos, pudo llegar sano y salvo a su asiento habitual. Lo que ocurrió durante el encuentro lo podemos leer en cualquier crónica deportiva. Lo que sucedió al finalizar el derbi en los alrededores del estadio fue una repetición de la jugada, ya que hablamos en términos futbolísticos, y queda para los anales de la memoria colectiva. Aunque, lo mejor es que se hubiera borrado para siempre. Ese no es el ambiente deportivo con el que el hincha Kafeto disfruta y acude ufano y risueño a cada nueva cita con su equipo “del alma”. 

11 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Creo que la Fiesta del Futbol se está desvirtuando y desvalorizando por culpa de actitudes de unas minorias y por los medios que se ponen para impedir altercados.
Bueno...Vamos a lo meramente deportivo ¿Merengue o colchonero es Kafeto?
¿De quien soy yo? Pues...del Sporting, La Ponferradina, El Deportivo y el...
Un abrazo y ronronguaus.

LA VIEJA ENCINA dijo...

En primer lugar he de felicitar a Kafeto por lo guapo que ha salido en la foto y despues decirle que estoy de acuerdo con él en la indignación que sintió y que supongo sigue sintiendo ante estas cosas. El deporte ya no es lo que era.Besos

KONCHA MORALES dijo...

¡Pedro, por favor... Kafeto es RAYISTA! ...Al final perdimos 0-1. ¡¡PUAFF!! Beso y ronronguau.

Gracias, Silvia, de parte de mi gato, estos piropos le encantan porque es muy presumido. Presiento que, a pesar de todo, él seguirá yendo a ver a su equipo, aunque no dejará de proclamar a los cuatro vientos sus indignaciones. Un besazo!

Lídia dijo...

Yo no entiendo de futbol, pero creo que Kafeto la próxima vez mejor que se quede en casa tranquilito, no sea que le den un porrazo y tengais que correr!!!!!
Un beso.

Carmen dijo...

Jamás he ido a ver un partido de fútbol y directo. Esas masas de gente me asustan... Kafeto es un valiente!
Besos,

Margari dijo...

¡Qué guapo ha salido Kafeto!!! Y que no vaya más al futbol, que se quede en casita con un buen libro, que últimamente ir al fútbol se está convirtiendo en un peligro. Y no lo entiendo. Sólo es un deporte...
Besotes!!!

KONCHA MORALES dijo...

Lidia, Carmen y Margari, creo que Kafeto va a seguir yendo al campo de fútbol de su barrio, lo mismo que va al teatro, lo mismo que va a las manifestaciones, lo mismo que va conferencias... y lo mismo que se sienta a leer un buen libro cuando la ocasión lo requiere. Eso sí, seguirá quejándose de lo que considere que le coarta su libertad de movimiento y expresión. ¡Ah! y le agradece a Margari su adulación.

Mario Salazar dijo...

Yo no soy de fútbol en resumidas cuentas -si puedo lo evito y lo hago seguido, no lo veo- aunque lo he jugado mucho de chico y de vez en cuando algo escucho u observo al respecto casi sin quererlo pero por aquí si eres hincha y te sales por el lugar equivocado te la puedes pasar terrible, no faltan disturbios en los llamados clásicos y el afecto futbolístico llega a amar incluso equipos foráneos, muchos de España y Argentina. Ni hablar es inevitable en nuestros contextos latinos. Lo de tu personaje, es lo que queremos debe ser, el juego está en la cancha, el resto es solo un comportamiento y una consecuencia distorsionada de gente desadaptada e inculta. Un gusto tenerte en mi blog, te sigo también. Un beso.

KONCHA MORALES dijo...

Tú lo has dicho, Mario, gente desadaptada. No son seguidores de nadie, solo de sus propias bajezas morales. Un beso.

Iakobus dijo...

A partir de ahora me declaro un ferviente seguidor de Kafeto!

KONCHA MORALES dijo...

Gracias, Iakobus, no te defraudará, te lo aseguro. Un ronroneo.