ojos

martes, 22 de noviembre de 2011

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

          Enfrente de mí, Kafeto (gato sabio donde los haya) me mira con fijeza desde sus negras y dilatadas pupilas nocturnas. Gira las orejas en cortos ángulos de 45 grados atento al máximo ante cualquier iniciativa mía de incitarle para jugar con su pelota preferida. Olfatea con interés las cuatro esquinas de la pantalla del ordenador desde donde estoy escribiendo y, con pausados y displicentes movimientos, se da la vuelta y deja reposar su amplia y mullida arquitectura sobre el cómodo sofá en el que nos disponemos a dialogar (Kafeto y yo conversamos de vez en cuando) sobre los últimos aconteceres al otro lado de estas cuatro paredes.  Yo le digo que no me gustan los tiempos que corren en el mundillo de la política... y el asiente con la cabeza; yo le sigo diciendo que no me fío de los dirigentes que se han encaramado en lo alto de la pirámide que rige nuestros pasos como ciudadanos libres... y él asiente con la cabeza; también le digo que habrá que seguir atentos todos sus actos para llamarles la atención si traspasan el límite de lo permisible en el modo de apretarnos las tuercas y dejarnos huérfanos antes de tiempo de los pequeños privilegios que hayamos conseguido en las últimas décadas de bonanza económica... y él asiente con la cabeza. Cuando le pregunto qué opina sobre el futuro que nos aguarda, no solo a nosotros dos sino también al resto de mutuos congéneres, Kafeto pega un brinco y se aleja con andares modélicos y elegantes hacia su comedero,  da unos pequeños bocaditos a su exquisita y nutritiva comida, bebe unos sorbitos de agua fresca del recipiente que siempre tiene a su disposición y regresa con el mismo paso, entre cansino, sosegado y bonachón, hasta el  hueco del sofá que abandonó momentos antes. Me mira, bosteza, se atusa los bigotes, sacude con envidiable  parsimonia su brillante y acafetada melena, se tumba sin recato sobre la revista que estoy ojeando, entorna los párpados, ronronea en varios idiomas a la vez... y se queda profundamente dormido.

2 comentarios:

ROMÁN dijo...

Koncha, es que tienes cada pregunta... Pobre Canuto, perdón, Kafeto, me lo bombardeas al pobre y claro, su única defensa es soñar. ¡Quizá sea la solución! ¡Que sabios son los felinos!¡Ah! Que he dicho soñar, no he dicho tener pesadillas...

KONCHA MORALES dijo...

Cuando Kafeto duerme, duerme.