ojos

miércoles, 1 de febrero de 2012

CUÉNTAME UN CUENTO...


...Érase que se era una Luna, pizpireta y altanera, que aun habiéndose criado a la sombra de arrumacos, mimos y zalamerías (o quizás por ello) conservaba en su interior, y los mostraba de vez en cuando,  los rasgos más genuinos de sus orígenes felinos: inteligencia, perspicacia,  independencia, ternura, testarudez y... ¡¡mala leche!!

Luna era capaz de hablarte con la mirada, con las orejillas, con el rabito... con los bufidos... con los mordiscos... con los gruñidos... con los zarpazos a destiempo... aunque  todas sus demostraciones denotaban un infinito cariño; un desbordante deseo de comunicación con el género humano; un inenarrable e infinito afán de demostrar a todo aquel que le prestara un mínimo de atención lo que ella podía entregar a cambio de muy poco, de casi nada, de lo más nimio e insignificante que existía en el modesto hogar donde habitaba... ¡¡un buen filete de solomillo!!

La tenacidad de Luna ante un  plato de comida era casi inaudita: brincaba y rebrincaba alrededor de la mesa; abría puertas y ventanas sólo con sentir el oloroso tufillo de su guiso preferido; se constituía en recordcat de los 10 metros lisos; ahuyentaba a puñetazos a su hermana Mora para que no se interfiriera en su camino hacia el oloroso, sabroso y exquisito objetivo carnívoro...

Sin embargo, amaneció un mal día en que Luna hizo caso omiso de los, hasta entonces, irresistibles aromas culinarios. Acurrucada en su sillón preferido, se mantenía quieta, inmóvil, con la mirada triste y perdida en el infinito... Una radio hablaba al otro lado del salón. Una voz humana (al menos eso le pareció a ella) bramaba en un idioma incomprensible e inexplicable horrorosos mensajes con negras amenazas sobre guerras, sobre armas, sobre ambiciones petroleras. Un Animal Racional del Norte, le echaba en cara no sabía qué a un Dictador del Sur...

Y Luna pensó que tal vez no merecía la pena llevarse mal con sus compañeras de vida por un simple y vulgar, aunque deliciosamente apetitoso, filete de solomillo; que tal vez no merecía la pena morder, gruñir y arañar (como creyó entender que el salvapatrias extranjero del Norte  pretendía hacer con el dictador todopatria del Sur) por un superficial e insensible bocado de comida que, a fin y al cabo, no se le había negado nunca...

Y a partir de entonces, Luna fue feliz. Y a partir de entonces, Luna disfrutó de la vida plácidamente, junto a Rabi, junto a Mora, junto a Concha, junto a Raquel... y cerca de todos aquellos humanos que le ofrecieron su cariño desinteresadamente.      - JUNIO 2004 -


P.D. Este cuento va dedicado a Marta, una pequeña seguidora de este blog, que sueña con ser una gran escritora. Su mamá es Margari y sé que está orgullosísima de ella.

9 comentarios:

Pedro Luis López Pérez dijo...

Entrañable y enternecedor cuento de Luna que ha sabido entender a la perfección la clase de razón que poseen algunos seres humanos.
Las cercanas elecciones y el local-radicalismo es bastante peor que una jauria de gatos en celo o una sesión de marca-trozos territorial.
Un abrazo, Concha, también para Raquel y una caricia para Luna, Rabi y Mora. ¿Que me olvide de Kafeto? Nada de eso...Es mi mascotita virtual ¿No? Pues una caricia y un arrumaco.

KONCHA MORALES dijo...

Jajajaja... Pedro, a Kafeto ya se le había fruncido el ceño y estaba un poco celosón al ver que él no figuraba en tu despedida. Luna y Mora estuvieron conmigo 16 añazos; Rabi, 15... y varios más tarde, vino Kafeto, que no llegó a conocerlos. Es el niño mimado. Ahora todos los arrumacos son para él. Te puedes imaginar como lo tengo de consentido. Bsazo!

Margari dijo...

Se pregunta Marta, mi hija, que por qué Luna resulta que es más lista que los políticos, si se supone que nosotros somos los listos...
Y le ha encantado esta dedicatoria. Se le ha quedado una cara de sorpresa. ¡Muchas gracias por este regalazo!
Besotes!!!

KONCHA MORALES dijo...

Dile a Marta que el regalazo me lo hacéis vosotras con ser lectoras de mis escritos. Y yo también me hago la misma pregunta que ella. Aunque también me respondo: el ansia de poder, la ambición mal interpretada, el egoísmo sin límites... Por suerte para ellos, y desgracia para nosotros, los animales nunca podrán ejercer ningún cargo político. Menos mal que hay montones de personas que se mueven por el mundo guiados por valores y sentimientos que engrandecen la calidad del ser humano. Bsazos para las dos.

Roberto dijo...

interesante cuento de sensaciones humanas
un saludo
Roberto Pac

S.A.D.E.FILIAL VILLA MARIA dijo...

Delicioso cuento que se disfruta. Excelentes imágenes. Felicitaciones y saludos cordiales de la Sociedad Argentina de Escritores Filial Villa María - Córdoba -Argentina.

Paloma dijo...

Un cuento muy bonito, Koncha. Con esa gata tuya tan lista que se da cuenta mucho antes que los animales racionales de lo que realmente importa. ¡Y lo bien contado que está!
Muchos besos!

ROMÁN dijo...

¡Qué bien que Luna, Rabi y Mora ocupen su lugar en tu blog! Estoy seguro de que Kafeto a partir de ahora se sentirá muy acompañado.
¡Besazos!

KONCHA MORALES dijo...

Roberto, S.A.D.E. FILIAL VILLA MARÍA, Paloma y Román, vuestros comentarios me llenan de buenas vibraciones y alegría. Mi familia gatuna ha vuelto a casa al cabo de cinco años... aunque, en realidad, nunca se había marchado del todo. Kafeto asiente con las orejas al leer tu afirmación, hermano. Besazos para todos.